¿Por qué tu gato es tan indiferente hacia su nuevo rascador de lujo, pero se aloca tanto con una simple caja?

En ellos hay una obvia ventaja biológica: los gatos son depredadores de emboscada, y las cajas son excelentes escondites desde los cuales acechan a las presas, y donde pueden refugiarse.

Disminuyen el estrés

Luego de dar cajas para esconderse a un grupo de gatos recién llegados a un albergue de animales holandés y privar por completo de cajas a otro grupo de mininos, la etóloga Claudia Vinke, de la Universidad de Utrecht, observó una diferencia significativa en los niveles de estrés entre los gatos que tenían cajas y los que no.

En efecto, los gatos provistos de cajas se habituaron a su nuevo entorno más aprisa, manifestaron mucho menos estrés al principio y se mostraron más interesados en interactuar con los seres humanos.

Lo anterior resulta comprensible si se tiene en cuenta que la primera reacción de casi todos los gatos ante una situación estresante es huir y esconderse. “Ocultarse es una estrategia conductual de las especies para hacer frente a los cambios que se producen en el entorno”, explicó Vinke.

Los observadores de felinos seguramente han visto que muchos gatos parecen escoger sitios extraños para relajarse, además de cajas. Algunos se acurrucan en el lavabo del baño; otros prefieren zapatos, bolsas, tazones, cajas de huevo vacías y otros espacios reducidos.

El frío es otro motivo

De acuerdo con un estudio realizado en 2006 por el Consejo Nacional de Investigación (NRC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, la zona de neutralidad térmica de un gato doméstico va de los 30 a los 36 °C.

En ese rango los mininos no tienen que generar calor adicional para mantenerse tibios, ni gastar energía para refrescarse. Ese rango es también seis grados más alto que el nuestro, lo que explica por qué no es raro que veas al gato de tu vecino tumbado en el asfalto caliente a la mitad de un día soleado de verano.

También explica por qué muchos gatos disfrutan de acurrucarse en pequeñas cajas de cartón y otros lugares extraños. El cartón corrugado es un estupendo aislante, y los espacios reducidos obligan al animal a hacerse un ovillo, lo que a su vez le ayuda a conservar el calor corporal.

Como se señala en el estudio citado del NRC, la mayoría de las casas para gatos tienen una temperatura interior de unos 22 °C; es decir, son unos 10 grados más frías que la zona termoneutral mínima del gato doméstico.

En síntesis, para los gatos las cajas son confortables escondites aislados que alivian el estrés, y en ellos pueden refugiarse, relajarse, dormir y, a veces, lanzar un ataque sorpresivo contra los grandes simios impredecibles con los que viven.

¿A dónde le gusta meterse a tu gato?