El hallazgo geológico más insólito de los tiempos modernos es esta bella y peligrosa cámara subterránea en el norte de México.

En el año 2000, dos hermanos trabajaban en las minas de Naica en Chihuahua cuando por casualidad dieron con una cámara.

En el interior encontraron algunos de los cristales naturales más grandes de la Tierra: enormes vigas y obeliscos de selenita.

Los más grandes tenían 11 m de largo y una antigüedad de más de medio millón de años. Fue un descubrimiento portentoso.

Cueva de los Cristales

Calor intenso

Este bello lugar también es peligroso. Magma fundido muy por debajo de la cueva la mantiene a una temperatura constante de 50 °C.

Esto, junto con una humedad relativa de entre 90 y 100 por ciento, es potencialmente letal.

Cueva de los Cristales

Para evitar un golpe de calor, los visitantes tienen que usar trajes empacados con cubos de hielo y máscaras faciales con flujo de aire enfriado. Sin embargo, este calor es clave para la formación de cristales.

Durante milenios, la cámara estuvo inundada con agua rica en minerales, y las condiciones de calor estable eran ideales para que se formaran los cristales.

Cuando se bombeó el agua de las minas, en 1985, cesó la formación de cristales. Ahora existe el peligro de que, expuestos al aire, los cristales colapsen poco a poco.

Cueva de los Cristales

Maravilla de cristal

La mayoría de los visitantes se queda en la cueva –que parece un escenario cinematográfico– menos de 30 minutos; permanecer más tiempo implica el riesgo de morir por calor.

Cueva de los Cristales

En el Mapa

Se ubica a 300 mbnm en las minas de Naica, cerca de la ciudad de Delicias, en el norte de México. Estas minas se están explotando, por lo que el acceso a la cueva de los Cristales está restringido. Se puede visitar la cueva de las Espadas, que tiene cristales del tamaño de espadas.

Cueva de los Cristales

Uno de los lugares más enigmáticos de Chihuahua que no debes dejar de visitar. México está lleno de increíbles sitios de enorme belleza natural, descubre México.

Extraído del libro: Los Mejores lugares en el Mundo, Selecciones México