El estado alberga uno de los dos santuarios de luciérnagas que existen en el mundo. Este espectáculo natural sólo dura un par de meses…¡no te lo pierdas!

Cuenta la leyenda que los taladores clandestinos que llegaban a los bosques de Nanacamilpa eran espantados por un extraño ser vestido con heno y de aproximadamente 1.20 metros de estatura. El guardián del bosque, como se le conoce, evita la tala para preservar el hábitat de miles de luciérnagas, esos pequeños insectos luminiscentes que siempre han fascinado al ser humano.

De junio a agosto, en el corazón de este bosque tlaxcalteca inicia el avistamiento de estos insectos que con apenas un centímetro de tamaño crean un espectáculo de luces único en el mundo y patrimonio natural de esa zona.

¿Sabías que en su etapa adulta las luciérnagas se alimentan de rocío y de polen?

Tras realizar un pedimento a la madre naturaleza en donde los visitantes se comprometen a respetar la flora y faunas locales, inicia un recorrido a campo traviesa.

Acercamiento total con la naturaleza

La travesía a través del santuario se convierte en una experiencia de paz y tranquilidad como pocas, pues la caminata se realiza en absoluto silencio y en la oscuridad, así que si agudizas los sentidos percibirás olores y sonidos espléndidos y vedados para los citadinos.

No se permite fotografiar ni tomar video, porque la luz ahuyenta a las luciérnagas, así que olvídate de cámaras y teléfonos inteligentes. Ah, y tampoco puedes llevar mascotas. ¿Demasiadas prohibiciones? Son absolutamente necesarias para la preservación de esta especie. Y al final terminas agradeciéndolo, pues entras en una mística espectacular con el bosque gracias a la oscuridad, el olor a tierra mojada y un manto estelar fascinante.

Si estás embarazada o vas con personas de la tercera edad o con capacidades diferentes no te preocupes, pues existen áreas especiales para el avistamiento.

¿Sabías que las luciérnagas no tienen depredadores porque las sustancias que producen su luz son toxinas?

Una vez ubicados en el punto ideal inicia el espectáculo. Miles de luciérnagas, inician su ritual de apareamiento. El macho, majestuoso, es el que más brilla con el fin de atrapar la atención de las hembras. La conquista es dura para las hembras, pues por cada cien de ellas sólo hay un macho.

En el mundo existen 2 mil especies de luciérnagas, pero la que observas en Tlaxcala –la Macrolampis Palaciosi– es endémica de la zona.

¿Pero cómo crean esa luz que tanto nos cautiva? Las responsables son una proteína, la luciferina, y una enzima, la luciferasa, las cuales al contacto con el oxígeno crean ese efecto luminoso.

Para cuidarlas al máximo deberás moverte poco y caminar con gran cuidado, pues estos insectos suelen esconderse entre la hojarasca. Y si se te llegara a parar una tómalo como un signo de buena suerte y de que eres una persona llena de buenas vibras.

Agasaja tu paladar

Después de ese espectáculo majestuoso, nada como tomar un café de olla calientito acompañado de unas galletas elaboradas con pulque, la bebida de la región.

Tamales con miel de agave, barbacoa de carnero, tlacoyos, sopa de habas verdes y mixiotes son algunos de los platillos que te harán desear que la experiencia no termine nunca.

El Santuario de las Luciérnagas de Santa Clara, declarado santuario por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas en 2012, es un centro ecoturístico de casi 200 hectáreas que está abierto todo el año y ofrece zonas para acampar, cabañas y restaurante.

Que sí y que no

El único depredador de la luciérnaga es el ser humano, así que para conservarlas existen diferentes recomendaciones que aquí te dejamos para que tu paseo sea una aventura sin contratiempos.

  • No se permiten motocicletas ni cuatrimotos
  • Evita el uso de perfumes y repelentes
  • La luz es su peor enemigo así que nada lámparas
  • No están permitidos los celulares por la radiación que emiten
  • No te lleves fauna ni flora, pues en la hojarasca se esconden los huevecillos de esta especie
  • No se permite el paso con mascotas
  • Prohibido hacer fogatas y fumar

El código de vestir es cómodo y abrigado porque el avistamiento es nocturno y desciende la temperatura. Usa los zapatos de tu preferencia siempre y cuando sean antiderrapantes pues la caminata –de un kilómetro y medio aproximadamente– es sobre tierra resbaladiza.

Los costos varían según las actividades que incluyan, pero los precios varían entre 150 y 300 pesos por persona. Algunos recorridos incluyen café y pan. Para que el viaje sea como lo imaginas lo recomendable es que realices una reservación.

Las luciérnagas viven en los bosques de Nanacamilpa todo el año, pero sólo brillan en la época de apareamiento, que inicia a principios de junio y termina la primera quincena de agosto, así que no pierdas más el tiempo y contempla un espectáculo que sólo puedes ver en México y en Nueva Zelanda.

¿Tienes la suerte de ver luciérnagas en tu localidad?