Cinco obras que no te puedes perder en el natalicio de Alfonso Reyes.

 

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El regiomontano universal

Alfonso Reyes nació el 17 de mayo de 1889. Fue hijo del General Bernardo Reyes (Gobernador de Nuevo León y Secretario de Guerra y Marina) y Doña Aurelia de Ochoa-Garibay y Sapién. A los 21 años publicó Cuestiones Estéticas, su primer libro.

Fue embajador en Argentina, Brasil y España; fundador y catedrático de El Colegio Nacional, y director de la Academia Mexicana de la Lengua. Tuvo un papel fundamental en la creación de El Colegio de México.

En 1939 construyó su casa-biblioteca, bautizada como “Capilla Alfonsina” por Enrique Diez-Canedo, escritor y amigo de Reyes. Ubicada en la Ciudad de México, la Capilla Alfonsina fue un punto de reunión obligado durante años. Por ella han pasado personalidades como Juan Rulfo, Jorge Luis Borges, José Emilio Pacheco y un largo etcétera en el que se cuentan presidentes, políticos, diplomáticos, actrices y académicos. Actualmente es un museo y centro de estudios literarios en el que se imparte un taller de creación literaria y seminarios sobre su obra. También alberga una pequeña colección de arte y parte de su biblioteca, el resto se encuentra en la Capilla Alfonsina de Monterrey, fundada en 1980.

alfonsoreyes

Los imperdibles

Estas son cinco obras de Alfonso Reyes que no puedes dejar de leer.

Visión de Anáhuac (1519)

“Viajero: has llegado a la región más transparente del aire”. Con esta célebre frase comienza Visión de Anáhuac (1519). En 1915, exiliado en España y grave de salud, Reyes evocó su tierra natal en este breve ensayo en el que nos remonta a un idílico Valle de Anáhuac habitado por los mexicas. Lleva de la mano al lector por ese paraíso de exóticas especies, cantos suaves y hermosas construcciones.

“El templo mayor es un alarde de piedra”

Poema del Cid

Alicia Reyes, nieta de Alfonso, es autora de Genio y Figura de Alfonso Reyes, la mejor biografía del regiomontano universal. Ella me contó que su abuelo hablaba ocho idiomas: español, francés, alemán, portugués, inglés, italiano, griego y latín. Entonces entendí por qué, en su obra, nos da con tanta facilidad una cita en alemán, otra en francés y otra en latín. No es de extrañarse que su versión del Poema del Cid sea una de las mejores. Otro gran proyecto de traducción en el que trabajó fue la Ilíada. Desafortunadamente, no alcanzó a traducir sino la primera mitad.

Sol de Monterrey

La poesía también se le daba a Alfonso Reyes. Elegir uno solo de sus poemas es difícil entre maravillas como Oración del 9 de febrero, Infancia y El llanto. Por esta ocasión, elijo El Sol de Monterrey porque en él se condensa el amor por su tierra, la sensibilidad que tenía desde niño, el alto nivel de su lenguaje y la sencillez que lo caracterizaba.

“Traigo tanto sol adentro
que ya tanto sol me cansa.
Yo no conocí en mi infancia
sombra, sino resolana.”

La experiencia literaria y otros ensayos

Reyes fue uno de los críticos e investigadores literarios más notables de México y qué mejor ejemplo de esto que La experiencia literaria y otros ensayos. Aquí esboza sus ideas sobre el lenguaje, la poesía, la novela y demás asuntos relacionados con la literatura. En estos ensayos logra mezclar el rigor y claridad de ideas con el humor para darnos verdaderas cátedras. Parece ser que todos los temas que trata aquí sientan las bases para El deslinde. Prolegómenos a la teoría literaria, una de sus obras más ambiciosas y enigmáticas. Apolo o de la literatura y Aristarco o anatomía de la crítica son mis favoritos.

La cena

“Tuve que correr a través de calles desconocidas.” Y nunca para. Este cuento resulta toda una novedad para la época y, hasta se puede decir, anticipa el realismo mágico que, más tarde, sería una tendencia en América Latina. La narración se desarrolla entre lo real y lo fantástico, creando suspenso de principio a fin. De este cuento se han hecho cortometrajes, infinidad de análisis, ediciones ilustradas y traducciones a idiomas como el inglés, francés, alemán y japonés.

 

FUENTE: Genio y figura de Alfonso Reyes, Alicia Reyes, Fondo de Cultura Económica (2000)