Parece peligroso, pero cualquiera puede nadar justo a la orilla de la piscina del Hotel Marina Bay Sands de Singapur sin temor a caer y perder la vida.

¿Te vas a casar? ¿Quieres una cena especial? ¿O quizá un refrescante chapuzón? Bueno, pues sólo tienes que mirar hacia arriba… de alguno de estos edificios.

Hotel Burj Al Arab, Dubái

El helipuerto de este imponente edificio de Dubái, uno de los Emiratos Árabes Unidos, se ha destinado a todo tipo de usos para entretener a los huéspedes.

En 2005 fue el escenario de un partido de exhibición entre las estrellas del tenis Andre Agassi y Roger Federer, mientras que en 2013 David Coulthard lo usó para hacer una serie de giros en un auto de Fórmula 1.

El Burj Al Arab también ofrece a los novios la posibilidad de casarse a 212 metros por encima del golfo Pérsico, en un lugar donde el amor literalmente ¡está en el aire!

(Photo by David Cannon/Getty Images)

La Pedrera, Barcelona

Las fantásticas chimeneas y torres de ventilación de la Casa Milà de Barcelona, diseñada por Antoni Gaudí, han cautivado a turistas y a cineastas por igual. Se dice que una de ellas inspiró el aspecto de uno de los villanos más famosos de la historia del cine: Darth Vader, de La guerra de las galaxias.

Hotel Banyan Tree, Bangkok

Si estás planeando una cena en la terraza de la azotea del Hotel Banyan Tree de la capital tailandesa, más vale que no te den miedo las alturas, porque está ¡61 pisos por encima del suelo!

El restaurante ofrece espectaculares vistas de toda la ciudad. Con su tenue iluminación, permite apreciar las luces de Bangkok en todo su esplendor.

Una tienda de departamentos, Tokio

Con sus más de 37 millones de habitantes, la capital japonesa es la mayor megaciudad del mundo. En un sitio tan abarrotado, disponer de espacio es más que un lujo. Los residentes utilizan las azoteas para practicar deportes y para otras actividades lúdicas. Un ejemplo: una cancha de futbol de 1,300 metros cuadrados en la azotea de una tienda de departamentos en el distrito Shibuya.

Hotel Marina Bay Sands, Singapur

Parece peligroso, pero cualquier persona puede nadar justo a la orilla de la piscina del Hotel Marina Bay Sands de Singapur sin temor a caer y perder la vida.

De 150 metros de largo y construida a unos 200 metros del suelo, la piscina tiene un diseño muy ingenioso que evita obstruir las fantásticas vistas de la ciudad con feas barandillas. Los huéspedes pueden darse un chapuzón sin riesgo alguno gracias a un colector ubicado justo por debajo del nivel del agua, el cual cuenta con una barrera protectora.