Especialistas y autoridades coinciden: en 50 años la Ciudad de México no tendrá agua. Para intentar frenar el desperdicio se estudian medidas como reportar a las personas que no paguen por el agua, en el Buró de Crédito.

El 17 de marzo habitantes de la colonia Peñón de los Baños, al oriente de la Ciudad de México, bloquearon calles como protesta al desabasto de agua que padecen desde hace semanas. La situación se salió de control y terminaron enfrentándose a los granaderos con palos, piedras y bombas molotov.

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Este evento aislado podría convertirse en una constante en unos cuantos años debido a la mala distribución de recursos hídricos que existe en el país.

Jorge Fuentes Martínez, coordinador de Proyectos del Consejo Consultivo del Agua, explicó a Selecciones que el agua es un tema de seguridad nacional por lo que debería estar resuelto, pero no es así.

grifo de agua

“El Congreso de la Unión está obligado a promulgar una Ley General de Aguas desde hace dos años, pero no lo ha hecho porque responden a ciertos tiempos políticos y de agendas, así que vamos dos años atrasados con este tema tan importante”, puntualizó.

La promulgación de esta ley es necesaria debido a que hace dos años se reformó el Artículo Cuarto constitucional que garantiza el derecho humano al agua. Para cumplir con este artículo se necesita una ley moderna que vele por una correcta distribución de competencias, el derecho humano al agua y, sobre todo, un fuerte enfoque en el tratamiento de aguas. “Vamos dos años atrasados en la promulgación de esa ley”.

Sólo una legislación moderna permitirá la administración correcta de los recursos, el principal problema del país, porque agua sí hay.

La Ciudad de México recibe unos 31 mil litros por segundo; es más agua de la que necesitaría si la distribución y el consumo fueran eficientes, según el documento “El agua en la Ciudad de México”, realizado por la Dirección General del Sacmex.

¿Por qué padecemos tanto por el agua?

Problemas geográficos: La distribución geográfica del agua no coincide con la distribución geográfica de la población. En la zona centro–norte del país se concentra 27 por ciento de la población, se genera 79 por ciento del PIB y cuenta solo cuenta con 32 por ciento del agua renovable, mientras que la zona sur, que cuenta con el 68 por ciento del agua, aloja sólo al 23 por ciento de la población y sólo genera 21 por ciento del PIB.

Organización deficiente: Como resultado de una política deficiente y del federalismo mexicano, ahora claramente anacrónico, las instituciones del agua no pueden satisfacer las necesidades de la población y la economía previo cuidado del medio ambiente.

De inicio la distribución de funciones en materia de agua y saneamiento de los tres ámbitos de gobierno es poco clara y hasta contradictoria.

Pésimo tratamiento de aguas: Actualmente sólo se trata el 39 por ciento del agua usada, lo que significa que más del 60 por ciento queda sucia.

Si existiera una buena política de tratamiento de aguas, infinidad de empresas podrían sustituir el agua dulce con agua tratada, pero ni siquiera existe una red suficiente para lograr esta meta.

agua contaminada

Desperdicio: En las ciudades se desperdicia el 40 por ciento del agua por fugas en las redes de abastecimiento y distribución y tomas domiciliarias.

Ineficiencia y opacidad: La mayoría de los organismos operadores de sistemas de agua para servicio público son ineficientes y opacos, funcionan con criterios políticos y clientelares, no están debidamente profesionalizados, dependen de cuantiosos subsidios y no están constituidos como empresas públicas sujetas a reglas claras y transparentes de gobierno.

Suelo de conservación, la clave

La Ciudad de México no necesitaría traer agua de ningún lado si su suelo de conservación estuviera en óptimas condiciones.

“Para ser autosuficiente con sus recursos hídricos la capital necesita cuidar ese suelo, que es el 60 por ciento de su territorio, pues más de la mitad del agua que se consume aquí proviene de ahí”.

Pero la realidad es que el suelo de conservación de esta metrópoli de casi nueve millones de habitantes está severamente amenazado por descuido, invasiones y quemas.

““Hablamos de todas las delegaciones del sur: Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta y sobre todo Tlalpan, que es estratégica. Si las autoridades, la iniciativa privada y la sociedad civil no hacen cambios a la brevedad la ciudad estará en riesgo”, advirtió Jorge Fuentes Martínez.

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¿Y los ciudadanos?

A pesar de que desde hace décadas se han emprendido diversas campañas para sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de cuidar el agua, el desperdicio es alarmante.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, son necesarios entre 50 y 100 litros de agua por persona al día para garantizar que se cubran las necesidades básicas, pero se tienen registros de que en delegaciones como Cuajimalpa o Miguel Hidalgo se consumen hasta 700 litros de agua por persona, sobre todo por el llenado de albercas y riego de jardines.

Agua sucia

“Es muy triste que a pesar de que los ciudadanos están informados, no haya congruencia entre lo que sabemos y lo que hacemos. Si abres la llave de tu casa y sale agua puede ser que pienses que no hay ninguna crisis, pero la gente de Iztapalapa que padece desde hace años la falta de este líquido, y que además paga mucho por ella porque tiene que usar de garrafón, son quienes más la cuidan”, reflexiona el coordinador de Proyectos del Consejo Consultivo del Agua.

El agua más barata del mundo

El agua en la Ciudad de México es la más barata del mundo, lo que tal vez influye en el poco valor que se le da.

“Le cuesta lo mismo al que vive en Polanco, una de las colonias más caras de México, que al que habita en Iztapalapa, unas de las delegaciones más pobres”. Además de lo barato del servicio, no existen sanciones fuertes para quien la desperdicie ni para quien deje de pagar.

Siete de cada diez habitantes del municipio de Naucalpan de Juárez, en el Estado de México, no pagan agua. “Hay más recibos de luz que de agua en ese municipio, lo que sugiere la existencia de tomas clandestinas”. En la Ciudad de México la cifra de deudores alcanza el 40 por ciento.

El 41% del agua que llega a la Ciudad de México se pierde en fugas

Deudores del agua… al Buró de Crédito 

Ante esta insuficiente cultura de pago por los servicios de agua las autoridades municipales de Naucalpan están pensando tomar medidas extremas contra los deudores: reportarlos en el Buró de Crédito, como cuando dejas de pagar la tarjeta de crédito.

Jorge Fuentes Martínez contó que existen voces que pugnan porque se les corte el agua a quienes no la pagan. “La obligación del Estado mexicano es acercar el agua potable más no llevarla hasta tu casa, así que jugando con esa opción hay quienes sugieren que las personas que no la pagan la tomen de llaves públicas”.

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El agua para usos agropecuarios es virtualmente gratuita, no paga derechos por el uso del recurso y además recibe un alto subsidio en el costo de la energía para los casos en los que se utilizan aguas subterráneas, lo cual promueve la ineficiencia y la sobreexplotación.

Nuevas generaciones, la única esperanza

A pesar de que el sistema educativo mexicano cuenta con un mínimo de contenido sobre educación ambiental, hay una generación más involucrada con temas ambientales. “Los chavos traen un chip  más verde”.

La única manera de enfrentar esta situación es con la concurrencia de los sectores público, privado y social. El agua, un recurso de la nación, tiene que ser distribuida y tratada por un sistema en el que intervengan instancias públicas, privadas y sociales.

Pon tu granito de arena 

Todos sabemos qué hacer así que hagámoslo ya:

Cambio de hábitos: Lo ideal es ir cambiando paulatinamente y empezando por lo más fácil. Comienza a lavarte los dientes con un vaso de agua y cuando te duches no te tardes más de cinco minutos.

Influye en los demás: Si eres padre o madre de familia intenta educar a tus hijos con el ejemplo.

El poder de uno: Si crees que no tiene caso cuidar el agua porque tu vecino la desperdicia recuerda que cada una de nuestras acciones tiene un impacto aunque parezca que no.

El agua que se extrae de más, cada año del acuífero, llenaría 382 veces el Estadio Azteca.