Después de casi perder a su madre a causa de la enfermedad, Julián Ríos, un adolescente mexicano, inventó un brasier para detectar el cáncer de mama.

“Cuando tenía 13 años, mi madre fue diagnosticada por segunda vez con cáncer de mama”, dice Julián Ríos Cantú en un vídeo. “El tumor pasó de tener las dimensiones de un grano de arroz a la de una pelota de golf en menos de seis meses. El diagnóstico fue demasiado tarde y mi mamá perdió ambos senos y, por poco, la vida”.

Recientemente, dio a conocer EVA, un sujetador de alta tecnología que puede detectar el cáncer de mama en sus primeras etapas.

“Cuando hay un tumor en el pecho hay más sangre, más calor, por lo que hay cambios en la temperatura y en la textura, señal de que ‘algo’ se está alimentando de los vasos sanguíneos. Ese ‘algo’ sería el cáncer”.

Ríos pretende que el precio de su invento no supere los 2,500 pesos cuando se comercialice. Su meta es que llegue al mayor número de personas posible y sea utilizado en hospitales y clínicas en general. Esto daría como resultado más casos detectados, con lo que lograrían aumentar la precisión del algoritmo que usan para la detección. Hasta ahora, EVA ofrece una certeza del 93% en su diagnostico.

Este dispositivo tiene sensores que hacen un mapa de esa región del cuerpo y monitorea textura, color y temperatura. Una aplicación para smartphone o computadora permite seguir los resultados.

El sujetador obtuvo los máximos honores en los Global Student Entrepreneur Awards celebrados en Frankfurt, Alemania, en abril. El prototipo representó a Higia Technologies, empresa de la que Ríos Cantú es CEO y cofundador.

EVA sigue siendo un prototipo y probablemente no será certificado para su uso durante los próximos dos años. Sin embargo, es un gran paso adelante en una lucha que podría salvar miles de vidas de mujeres.

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