Educar a los hijos en casa es una opción real y cada día gana más adeptos en el mundo.

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Hace 12 años Birdie y Carlos Castañeda tuvieron a su primera hija, Cintia,* quien nació con labio y paladar hendidos y otras complicaciones que hicieron necesario el uso de una sonda para alimentarla. Dar cuidados especiales a la bebé no fue ningún problema para ellos, pero cuando Cintia llegó a la edad de entrar a la escuela, se vieron en un dilema.

“O mi esposa o yo nos íbamos con la niña a la escuela para alimentarla, o les enseñábamos a los maestros a hacerlo”, recuerda Carlos, hoy día de 39 años. Ante lo inviable de las dos opciones, pensaron en una tercera.

* Se cambió el nombre para proteger la vida privada de la persona.

Fue así como Carlos, a quien de niño nunca le gustó mucho la escuela, y Birdie, que siempre vio con buenos ojos la idea de educar a sus hijos en casa, se iniciaron en lo que se conoce como homeschooling, término inglés con que se designa un tipo de educación alternativa que prescinde de la escuela. La enseñanza en el hogar en realidad ha existido siempre, pues en el pasado era la única forma de instrucción intelectual.

“Fui docente por 20 años y observé infinidad de fallas en el sistema educativo, violencia escolar, y cuando vi que a mis hijos eso les afectaba, tomé la decisión”.

Aunque los motivos para elegir la educación en casa son diversos, la mayoría de quienes recurren a ella lo hacen porque consideran que la escuela no corresponde con el proyecto de vida que desean para sus hijos.

De hecho, este movimiento se originó en Estados Unidos como protesta contra el sistema educativo, explica Laura Castellaro, fundadora de ALAS, una comunidad educativa laica que surgió en 2011 con el propósito de ofrecer herramientas y recursos educativos a las familias homeschoolers.

“La escuela nació en el siglo XVIII, durante la Revolución Industrial, para evitar que los hijos de las trabajadoras quedaran en el abandono durante horas o cayeran en el trabajo infantil”, dice Castellaro. “Y por décadas la escuela cumplió cabalmente su función, pero ya no estamos en la era industrial, sino en la digital, y el sistema educativo se quedó en el pasado”.

Paula Lago, argentina de 45 años, es una madre que se cansó de la escuela tradicional. “Fui docente por 20 años y observé infinidad de fallas en el sistema educativo, violencia escolar, y cuando vi que a mis hijos eso les afectaba, tomé la decisión”. Paula sacó a los niños de la escuela en 2012.

Una alternativa viable

Si bien la principal causa de la “desescolarización” es el hartazgo por el sistema educativo, Laura Castellaro, maestra argentina residente en México desde 2002 y quien ha educado en casa a sus hijas, de 13 y 9 años, prefiere que el homeschooling sea visto como una opción más. “Esto no es un culto ni una secta”, dice. “Simplemente, somos padres de familia que consideramos que podemos educar mejor a nuestros hijos que una institución”.

“Esto no es un culto ni una secta, simplemente somos familias que consideramos que los padres podemos educar mejor a nuestros hijos que una institución”.

El homeschooling se vive de distintas maneras en el mundo. En Estados Unidos es legal —el estado de Alaska, por ejemplo, ofrece a las familias residentes cuatro opciones de esta modalidad educativa—; en Alemania está prohibido, y en México hay un vacío legal al respecto.

En la legislación mexicana ningún artículo prohíbe la educación en casa. “El Artículo Tercero constitucional hace referencia explícita a la educación, y nosotros no les negamos la educación a nuestros hijos”, precisa Castellaro.

Víctor Manuel Sandoval Aranda, coordinador de educación básica de la Secretaría de Educación del Estado de Jalisco, explicó que esta dependencia cuenta con programas de apoyo para las familias que por razones de salud u otras educan a sus hijos en casa, y señaló que es posible validar los estudios de esos niños aprendices siempre y cuando presenten exámenes elaborados por la Secretaría de Educación Pública (SEP).

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De esa forma se aseguran “de que los niños vayan graduándose en los distintos niveles de educación básica”, dijo el funcionario, designado por la SEP como voz autorizada en este tema.

En Argentina el movimiento no es ilegal, pero no está reglamentado, así que se basan en su Constitución y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que en ese país tiene carácter de ley. “Algunas familias fueron citadas por las autoridades, pero no pasó a mayores. El homeschooling no está reglamentado y es posible practicarlo”, dice Paula Lago, fundadora de la plataforma Educo en casa.

En Uruguay, por otro lado, en febrero de 2014 un matrimonio planteó a la Administración Nacional de Educación Pública su deseo de educar a sus hijos en casa; la dependencia les respondió que podrían perder la patria potestad si hacían eso.

“Lejos de violar nuestras leyes educativas, pienso que somos ciudadanos responsables al participar directamente en el desarrollo intelectual, social, afectivo, emocional y de salud de nuestros hijos”, dice Priscila Salazar, fundadora de la comunidad Supraescolar, plataforma que alienta a los padres a ejercer su derecho de educar a sus hijos.

“Contribuimos con el Estado a cumplir con todos los objetivos de la educación de una forma sobresaliente, lo cual, en muchos casos, es evidente que no sucede en los planteles escolares”.

Rafael Pavón, quien se dedica a la consultoría en tecnología y está a punto de desescolarizar a sus hijos para educarlos en casa, tiene otra visión sobre la validación de estudios. “La validación[…] se relaciona con los objetivos familiares y de los hijos, y si los nuestros nos lo piden, les ayudaremos a validar, pero confiamos en que esta forma de vida genere cierta autonomía y opten por el emprendimiento, así que eso no nos preocupa”, dice este hombre de 41 años y padre de tres hijos.

Educación no es aprendizaje

No necesariamente, y no todo aprendizaje se realiza en el sistema escolar o es producto de la educación, escribe Rosa María Torres, investigadora, asesora internacional y ex ministra de Educación y Cultura de Ecuador, en su blog Otra-educación. Y precisa que gran parte de lo que se enseña en el sistema escolar no se convierte en aprendizaje efectivo: “Mucho de lo que aprendemos en la vida, desde que nacemos hasta que morimos, tiene lugar fuera del sistema escolar y se aprende de manera informal mientras se lee, se conversa, se observa, etcétera”.

“Infinidad de personas envían a sus hijos a la escuela sin plantearse para qué. Pareciera que la gente no tiene un proyecto de vida para sus hijos”.

Priscila Salazar, quien dejó la escuela para optar por el homeschooling poco después de haber entrado a la universidad, exhorta a los padres a hacerse un cuestionamiento esencial: ¿Es la escuela la mejor opción para sus hijos? Como padres, siempre buscamos lo mejor para nuestros hijos, dice, pero no nos cuestionamos si los métodos educativos que estamos usando son los adecuados.

Para la sociedad, la educación es un proceso que se inicia en el kínder y termina en el doctorado, en tanto que el aprendizaje supraescolar es un proceso natural que empieza al nacer y acaba al morir, explica Salazar en su libro Aprendizaje supraescolar.

Laura Castellaro, quien lleva una década educando a sus hijas en casa, reflexiona en el mismo sentido: “Infinidad de personas envían a sus hijos a la escuela sin plantearse para qué. Pareciera que la gente no tiene un proyecto de vida para sus hijos”.

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Sin embargo, para Víctor Manuel Sandoval Aranda, el funcionario de la Secretaría de Educación del Estado de Jalisco, optar por la desescolarización no es lo ideal. “La mejor herencia que los padres pueden dejar a sus hijos es que continúen con sus estudios”, expresa.

“Hay que comprender que cuando un niño asiste a la escuela no sólo va a aprender ciencias y matemáticas, sino también temas de convivencia y de relaciones”. El experto invita a los padres de familia insatisfechos con la escuela de sus hijos a acudir a las autoridades educativas de su localidad para saber qué alternativas pueden ofrecerles para que no saquen de la escuela a los niños.

Educación personalizada, la columna vertebral

Los padres de familia que optan por esta modalidad educativa van más allá de cumplir con un plan de estudios: su meta es potencializar las aptitudes de sus hijos y encaminarlos a desarrollar sus intereses desde la más tierna edad, explica el estudio “Teacher moms”, realizado por la empresa de estudios de mercado De la Riva Group, con sede en la Ciudad de México.

Esos padres, puntualiza el estudio, “tienen claro que cada persona es distinta y necesita explorar estrategias diferentes para encontrar sus inclinaciones particulares, e incluso identificar las tareas que implican para ella un poco más de esfuerzo. Las teacher moms [‘mamás maestras’] identifican gustos, intereses y habilidades en sus hijos para desarrollar técnicas personalizadas de estudio con las que los niños aprenderán de forma diferente, pero cumpliendo siempre con los requerimientos oficiales”.

En la educación en casa no se usan pizarrones ni pupitres porque una salida al parque se convierte en una clase de biología, y una ida al mercado es la ocasión ideal para enseñar unidades de peso.

“Cada persona es distinta y necesita explorar estrategias diferentes para encontrar sus inclinaciones particulares, e incluso identificar las tareas que implican para ella un poco más de esfuerzo”.

Y en esta modalidad educativa, Internet cobra más importancia que nunca. Cifras de De la Riva Group indican que 9 de cada 10 mujeres mexicanas de entre 31 y 50 años navegan en YouTube, y 44 por ciento busca tutoriales.

¿Para quiénes NO es una opción el homeschooling?

Priscila Salazar, quien cursó la universidad desde su casa y es madre de tres niños que nunca han ido a la escuela, no recomienda el homeschooling a quienes:

  • No estén dispuestos a transformar su estilo de vida.
  • No entiendan que educar sin escuela no es otro “sistema”, sino una herramienta que permite concretar un proyecto de vida.
  • No tengan claro cuál es ese proyecto de vida.

En términos generales, dice Salazar, las familias que han decidido educar a los niños fuera de la escuela tienen un concepto más amplio e integral de la educación, porque ya han adoptado un nuevo paradigma educativo que concibe la educación como una forma de vida y no la reduce al plano académico o escolarizado.

Claudia Verónica García Vértiz, madre de tres niños, de los cuales dos se encuentran en proceso de desescolarización, considera que educar en casa no es tan complicado cuando los padres de familia tienen un concepto más abierto de lo que es la educación y un interés genuino en la formación de sus hijos.

Laura Mascaró, una de las principales impulsoras del homeschooling en España, presidenta de la Plataforma por la Libertad Educativa y autora de libros, reflexiona en su blog que las familias homeschoolers no defienden un modelo educativo por encima de otros ni en contraposición a otros. Defienden que todos los modelos de educación tienen aspectos positivos y que corresponde a cada familia elegir el que más se ajuste a las necesidades de cada uno de sus hijos.

 

 

Mitos sobre homeschooling:

Es para ricos. En la mayoría de los casos se gasta menos, pues no hay que pagar colegiaturas, cuotas escolares, uniformes, transporte, etc., lo que compensa que sólo uno de los padres trabaje para que el otro pueda permanecer en la casa.

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Privar de escuela a los niños afecta su socialización. Los niños conviven con sus hermanos, primos, vecinos y con otros niños homeschoolers; además, asisten a clases de futbol o de artes, y acompañan a sus padres a hacer las compras y a muchas actividades más diariamente, lo que significa que no están aislados, alegan los padres homeschoolers.

Hay que tener un título universitario. Para Claudia Verónica García Vértiz, madre de familia, la riqueza del homeschooling es que permite recurrir a un experto a través de conferencias: Internet. “Yo era maestra de inglés, y en la escuela me pedían que diera clases en inglés de materias que no dominaba”, señala.

Los niños sufren el abandono. “En el homeschooling, o educación en el hogar, lejos de producirse una dejación de los deberes paternofiliales por incumplimiento de la obligación escolar, existe un esfuerzo suplementario de los padres de organizar y estructurar conscientemente una serie de contenidos educativos adaptados a las necesidades del menor”, explica José Eliseo Valle Aparicio en el documento “Enseñar en casa o en la escuela. La doctrina legal sobre el home-schooling en España”.

Es más fácil para los padres que son profesores. Priscila Salazar, quien durante una década fue maestra, opina que es al revés. “Quienes somos docentes tenemos paradigmas educativos que nos estorban”, afirma. “Nos cuesta trabajo desescolarizar nuestra mente y ser flexibles para confiar en que el aprendizaje se está dando; sentimos la profunda necesidad de planear nuestras clases y nos cuesta mucho trabajo improvisar”.

¿Te interesa el homeschooling?

Infórmate. Aunque no hay sitios oficiales en América Latina, en Internet puedes hallar decenas de blogs y sitios de personas que llevan años practicando el home-schooling y pueden guiarte.

Conoce las diferentes modalidades. Existen tantas variantes como familias. Algunas tienen una dinámica muy similar a la de una escuela, con horarios y una lista de materias; las flexibles poseen cierta estructura, pero en realidad funcionan con base en los intereses de los hijos, y otras más prescinden de cualquier aprendizaje académico.

Convive con familias homeschoolers. Busca grupos tanto físicos como virtuales para conocer de primera mano sus experiencias. En México está creciendo la comunidad, así que hay grupos en todo el país, y lo mismo ocurre en Argentina.

No temas experimentar. Laura Castellaro confiesa que sus inicios fueron muy escolarizados. “Mi referente era la escuela, pero con los años aprendí a tomar mi propio camino”, dice. Ahí radica el éxito del aprendizaje sin escuela: en la libertad, en la falta de estandarización y en la ausencia de sistemas inflexibles.

La educación, un derecho humano

El tema suscita controversia, pero lo cierto es que, en la escuela formal o en casa, la educación es un derecho humano. Así lo estipula la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948; es uno de los 10 derechos fundamentales de los niños consignados en la Declaración de los Derechos del Niño de 1959, y es un derecho establecido por la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño de 1989.

Y aunque los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, las comunidades y la iniciativa privada han hecho esfuerzos para que más personas en el mundo tengan acceso a la educación en escuelas, el progreso no ha sido equitativo con quienes menos tienen, y en muchos países pobres, aunque los niños asistan a la escuela, el aprendizaje no necesariamente es significativo, reconoce el documento “Estrategia de Educación 2020” del Banco Mundial.

Estemos a favor o en contra del homeschooling, hoy por hoy es una realidad en muchos lugares del mundo y convive con la educación tradicional.