Si notas que nadie quiere platicar contigo, podría deberse a una de estas causas.

Tengo muchos clientes que creen que son aburridos, pero la evidencia lo contradice”, dice el psicólogo Joshua Kaplow. Si crees que eres una persona aburrida, escribe por qué lo piensas; para convertirte en una persona interesante, ¿qué necesitas hacer? ¿Cómo tienes que hablar? ¿Cómo convivirías con los demás?

Este ejercicio se convertirá en tu guía para hacer cambios; después de escribirlos, analiza cuáles sí puedes llevar a cabo. Así, podrás empezar a realizar pequeños ajustes en tu vida que sean consistentes con lo que deseas.

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Estás con las personas equivocadas

Si a los demás no les interesa lo que dices, quizá no sean tus palabras sino con quiénes estás hablando. ¿Una solución fácil? Busca a personas que compartan tus mismos intereses (dos o más personas que, como tú, adoren la gastronomía, la política o las películas de superhéroes) y convive con ellas.

Por ejemplo, si te encanta la física, seguramente te encanta hablar de las investigaciones recientes sobre materia, espacio y tiempo. ¿Eres una fashionista? Te emocionan las tendencias, telas y las diferencias entre cada tipo de tacón. Pero estos temas que tanto te fascinan podrían aburrir a quienes no compartan tus mismos intereses.

Te sentirás (y serás) menos aburrido si convives con quienes compartan tus intereses.

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Hablas demasiado

Una de las formas más fáciles de dejar de ser aburrido… es saber cuándo callar. Las personas disfrutan hablar con aquellos a quienes les interesa lo que dicen. Por esa razón, tiene sentido escuchar más y hablar menos: así puedes preguntar y mantener conversaciones que involucren más al otro.

“Piensa en tu público. ¿Qué podría interesarle?”, plantea Anna Rappaport, coach empresarial. Rappaport recomienda prestar atención a los ojos del interlocutor: si empiezan a a ponerse vidriosos o a desviar la mirada, cambia de tema o termina la plática. Hablar demasiado suele ser un síntoma de incomodidad social.

Estás atrapado en la rutina

Las personas más fascinantes sienten interés por el mundo que les rodea. Entre más experiencias vivas, tendrás más de qué platicar. “Haz algo nuevo. Las experiencias nuevas nos llenan de energía y cambian nuestros pensamientos. También te dan algo nuevo que puedes compartir con los demás”, recomienda Rappaport.

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Mantienes el mismo tono de voz

La monotonía se traduce en aburrimiento y no solo se refiere a los temas de conversación. Las personas aburridas suelen mantener la misma expresión o tono de voz durante toda la plática. No hacen contacto visual con facilidad, usan con frecuencia muletillas como “este…” y no suelen mostrar entusiasmo.

“La reciprocidad social incluye demostrar interés mediante contacto visual, movimientos de cabeza y expresiones faciales apropiadas, como sonrisas. Responde con emoción pero sin exagerar”, sugiere la psicóloga Jodi de Luca.

También recomienda practicar. “Una buena idea es grabarte en video mientras practicas. Si quieres, pregúntale a un amigo de confianza qué opina”.

No lees

Es mucho más que un cliché: leer te abre las puertas del mundo. Entre más leas, tendrás más de qué platicar. Trata de leer los clásicos, el best-seller que está de moda, alguna autobiografía, el periódico, muchas revistas… todos te darán conocimiento y buenos temas de conversación.

“Leer un buen libro te ayuda a mejorar tus conversaciones”, dice Rappaport. “Pero no caigas en la trampa de iniciar un monólogo sobre tus lecturas. No intentes impresionar a los demás con tu sabiduría: prefiere las conversaciones interesantes”.

No sales de tu zona de comodidad

“Las personas aburridas son complacientes y no quieren arriesgarse.

Ser aburrido implica limitarse a cierta área de confort.

“Para muchos, es consecuencia del miedo o de límites autoimpuestos”, dice la coach Randhi Levin. “Pregúntate, ¿y si no existieran los obstáculos? Escribe una lista de todo lo que harías si el miedo o las excusas no fueran parte de tu vida.

Después define cuáles son los tres más importantes para ti y comprométete a avanzar un poquito todos los días. Por ejemplo, si siempre has querido aprender algo, inscríbete en una clase”, recomienda.

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Has perdido tu capacidad para maravillarte

Con el tiempo, es fácil volverse cínico o escéptico. La vida puede decepcionarnos o volverse rutinaria, y podrías olvidar qué se siente contemplar al mundo desde una perspectiva nueva y abierta. Esto puede aburrirte o volverte aburrido. Para combatir este problema común, Levin recomienda recuperar una mentalidad de aprendiz.

“Es un don amar el aprendizaje. Empieza desde hoy, decidiéndote a aprender algo nuevo (puede ser un pasatiempo). Conéctate, ofrécete como voluntario, interactúa con tantas personas como te sea posible. Entre más curiosidad sientas sobre el mundo que te rodea, más interesante te volverás”, dice.

Piensas solamente en tus problemas

Todo el mundo se beneficia de tener un amigo a quien confiarle sus problemas. Pero no creas que todas las personas que te rodean deben cumplir ese rol. “No hables solamente de tus problemas. Si sabes que es una de tus debilidades, trata de limitar el tema a no más de 10 minutos, o a no hablar sobre él más de una vez con la misma persona”, sugiere Rappaport.

Si detectas que hablas demasiado sobre tus problemas, busca el equilibrio y pregúntale a los demás sobre sus propios conflictos. Es mejor distribuir el dolor que acaparar el aburrimiento.

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Nunca guardas tu celular

No es agradable, no impresionas a nadie, y no te perderás de nada si guardas tu teléfono un rato. Si nunca sueltas el celular, ni siquiera para prestarle atención a los demás, los aburrirás muchísimo.

Presta atención a las personas con quienes estás y a lo que estás haciendo en el mundo real. Tus actualizaciones de Twitter y videos de gatitos en Facebook pueden esperar hasta que regreses a casa.

Estos aspectos analizados por expertos te ayudarán a conocer el nivel de persona aburrida que eres… o no.

Según tu personalidad y en comparación con estos puntos, ¿qué tan aburrido o aburrida te consideras?

Fuente: Reader’s Digest