En otro tiempo, la gratitud tenía la mala reputación de ser algo “blandengue”: una expresión dulzona que mamá te obligaba a pronunciar.

Sin embargo, los investigadores y los seres auténticos empiezan a entender por qué sentirse verdaderamente agradecido (principio fundamental de la mayoría de las grandes religiones, y no es casualidad) aumenta tu sentido de bienestar y lo transmite al resto del mundo.

La gratitud modifica el cerebro

Las investigaciones demuestran que llevar una lista diaria de agradecimiento aumenta la felicidad en 25 por ciento, agrega 30 minutos al tiempo que se duerme por la noche y aumenta el tiempo dedicado semanalmente al ejercicio en 33 por ciento.También reduce la presión sanguínea en 10 por ciento y la cantidad de grasa saturada que consume la gente, la cual obstruye las arterias, en 20 por ciento.

Sentirse agradecida también incrementa los sentimientos de optimismo, reduce el dolor y la fatiga, y mejora el desempeño diario. Como resultado, la gratitud puede ser un refuerzo para tu matrimonio, y te motivará a ayudar a una amiga, a una compañera de trabajo o a un familiar con algún problema personal.

Tipos de gratitud

Este es un tipo de gratitud: un reconocimiento no externado por las cosas buenas que tienes.

El otro es la gratitud que se expresa: la disposición de agradecer con palabras todo el bien que hace la gente que te rodea; no sólo tus familiares, sino todas aquellas personas que no conoces. Este tipo de gratitud no sólo eleva tu espíritu, sino que eleva a los demás también. Al fin y al cabo, ¿acaso los regalos inesperados no son los mejores de todos?

¿Cuál es tu nivel de gratitud?