Los problemas relacionados con el agua son el peligro más inminente y grave contra la humanidad. Si quieres ayudar a dos soñadores en su lucha por concientizar a la gente sobre el cuidado de este líquido no dejes de leer.

agua contaminada

Alrededor de 900 millones de personas viven en regiones con escasez de agua severa, cuatro mil niños mueren diariamente por falta de agua potable y mil millones de seres humanos arriesgan su salud por el uso de agua contaminada.

De ese tamaño es la crisis de agua dulce que afecta al mundo desde hace varios años. Y las perspectivas para el futuro inmediato no son alentadoras. Ante esa realidad dos hombres emprendieron una aventura extrema con un sólo fin: generar conciencia sobre el uso responsable del agua.

Viajando por América para entender el dilema del agua

Un lluvioso 28 de diciembre de 2009, los argentinos Matías Hardy y Sebastián Pedro dejaron atrás familias, amigos, trabajo y todas las comodidades para recorrer más de cien mil kilómetros y así conocer de primera mano la situación del agua potable en América.

Con dinero propio, dos motos usadas, apoyo de la provincia argentina de Formosa, hospedaje de Hostelling International y ganas de cambiar el mundo, estos entrañables amigos salieron de Buenos Aires, Argentina, con rumbo incierto.

“Es imprescindible que el mundo comience a mirar (la falta de agua) como un problema de ecuación global de seguridad”, cuentan.

sequíaMatías y Sebastián se propusieron recorrer el continente en un viaje sin un tiempo límite determinado.

Tenían idea de cómo documentar el recorrido, pero jamás imaginaron que tendrían que convertirse en pilotos, mecánicos, periodistas, cartógrafos, publirrelacionistas y lo que hiciera falta para avanzar.

Actitud de servicio

“Aprendimos a ser muy pacientes, más humildes y, sobre todo, a saber pedir”, revelan estos dos amigos entrañables. A pesar de sus limitados recursos, esta pareja de visionarios ayudó a las comunidades que se encontraban en el camino.

Matías y Sebastián Pedro donaron filtros purificadores para asegurar la buena calidad de agua para cientos de familias. Un filtro proporciona agua limpia a una persona por más de dos años.

Matías y Sebastián llegaron a Tlamacazapa, un pueblo en la montaña de Guerrero con unos 8 mil habitantes. “La zona es árida, pero no pensamos que tan dura.

En las precarias casas vimos bidones y tachos donde cargaban agua”.

motodestino

Durante sus charlas con habitantes de Tlamacazapa descubrieron un panorama desolador. “Nos contaron que caminan dos horas diarias para sacar agua de un pozo: una abertura en una roca al aire libre sin ningún tratamiento”, cuentan consternados. Allí entregaron filtros individuales para consumir agua potable, así como un filtro familiar que purifica 18 mil litros para un jardín de niños.

“Vivimos el problema de la calidad del agua. Tomamos agua sin los filtros y Sebastián terminó en el hospital con suero porque tuvo vómitos, y yo con problemas intestinales y malestar”, revela Matías.

Esas son las historias que quieren contar para que por fin la gente comprenda que los problemas del agua ponen en riesgo el futuro de la humanidad.

 

Aún falta camino por recorrer

En su recorrido, Matías y Sebastián comprobaron lo que temían: es innegable lo dramático de la situación actual del agua. Sin embargo, para lograr que la gente tome conciencia, grabaron más de 400 horas de video que pretenden convertir en un documental que toque las fibras más sensibles de todo el que lo vea.

“La intención de producir este documental con todo lo vivido es generar conciencia a través de una aventura sobre la situación en la que estamos viviendo y el futuro que se avecina. Fue un esfuerzo enorme de nuestra parte. Sufrimos diversos accidentes, fracturas de huesos, hospitalizaciones y situaciones peligrosas, aparte nuestros recursos económicos eran limitados”, revelan.

El problema al que se enfrentan ahora es la falta de recursos para realizar el documental. Es en esta etapa donde entras tú. Sí, tú que estás leyendo esta nota.

Actualmente Matías y Sebastián trabajan en la preproducción de “Documental Motodestino, agua dulce”. Ellos y un par de chicos freelance clasifican más de 400 horas de video grabado en alta definición. Los recursos económicos que solicitan ahora ayudarán a la producción del documental. Ambos confían en que esté listo para agosto de 2017.

Con lo recaudado por este filme, y mediante la Fundación Motodestino, ayudarán a comunidades de bajos recursos con problemas de agua potable. Fundación Motodestino, entidad sin fines de lucro, está enfocada en mejorar la calidad de vida de la población creando conciencia del cuidado y aprovechamiento del agua. “No queremos que quede sólo en una anécdota de un viaje largo y difícil, sino serle útil a la sociedad.”

Sebastián, ingeniero hidráulico, y Matías, analista de sistemas, decidieron ir más allá de investigaciones, teorías y datos escalofriantes, y saben que tú tampoco quieres que se pierda un esfuerzo tan loable. Si deseas saber más del proyecto y/o donar sólo tienes que dar clic aquí.

Creando una cultura hídrica

Haber recorrido más de cien mil kilómetros desde Argentina hasta Alaska es lo mejor que han hecho. “Estos viajes no sólo son para afuera, también son para adentro”, revelan.

Así como esta travesía de más de cien mil kilómetros cambió la vida de estos dos hombres, la concientización del problema del agua cambiará la vida de todo el planeta… ¡Anímate a ayudar y convertirte en agente de cambio!

¿Qué opinas de la travesía de estos dos hombres? ¿Crees que logren cambiar la realidad del agua en América?

Por Eliesheva Ramos