Si sientes que las causas de tu ansiedad te acosan por doquier, consuélate: los remedios también abundan.

Existen hierbas y aceites que pueden añadirse a un sedativo baño caliente, infusiones calmantes y alimentos sosegadores. Para esos momentos, te decimos cómo tener autoconsideración y atenuar preocupaciones.

¿Qué ocurre?

La ansiedad es una reacción a una amenaza o a un peligro indefinidos o, más aún, desconocidos. Si sientes preocupación, pero sin saber a ciencia cierta por qué. La ansiedad puede manifestarse por muchos otros síntomas, entre los que figuran sudor, estómago revuelto, pulso acelerado, temblor, irritabilidad, falta de concentración, respiración entrecortada, y pensamientos o conducta indeseados.

Ansiedad

Remedios para controlar la ansiedad

Envía tus preocupaciones a remojar

Un baño caliente es una de las maneras más placenteras y confiables de calmar tus nervios. Para mejorar sus efectos, añade un poco de aceite de lavanda (o flores secas de lavanda) a la bañera y remójate para contento de su corazón. Se ignora en qué consiste la virtud sedante de esta planta aromática, pero lo cierto es que se ha usado cerca de 2000 años para relajar y calmar los nervios. Si no tienes tiempo para un baño de tina, úntate un poco de aceite de lavanda en las sienes y la frente, y siéntate unos minutos reposadamente.

Respira lenta y profundamente

Regular tu respiración te ayudará a dominar la ansiedad rápidamente. Para respirar con mayores lentitud y profundidad, siéntate, coloca una mano sobre tu abdomen, y aspira lentamente de modo que con la mano sientas cómo se expande tu vientre, pero sin que se levanten tus hombros. Mantén la respiración cuatro o cinco segundos, y luego exhala muy despacio. Repite el ciclo hasta que te sientas más calmado.

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Bebe algo que induzca el sueño

Beber un vaso de leche caliente es un antiguo remedio que realmente funciona contra el insomnio… a cualquier hora del día. La leche contiene triptófano, un aminoácido que interviene en la producción de serotonina, sustancia del cerebro que realza los sentimientos de bienestar. Los plátanos y el pavo también son ricos en triptófano.

El lúpulo, que da a la cerveza su sabor distintivo, tiene larga historia como sedativo. Más aun, quienes lo cosechan suelen experimentar somnolencia y fatiga. Añade dos cucharaditas de la hierba seca en una taza de agua muy caliente, y bebe diariamente hasta tres tazas de este té “contra la ansiedad”.

• Para preparar tés relajantes se utilizan tres flores: flor de naranjo (amargo) de Sevilla, de lavanda y de árbol de lima. Toma cualquiera de estos tés suavemente aromáticos antes de irte a dormir para pasar una noche de verdadero descanso.

No empeores los síntomas

Limítate a tomar una taza de café, té o bebida de cola al día. Los estudios indican que las personas con síntomas de ansiedad son especialmente sensibles a la cafeína.

Vigila tu consumo de vino, cerveza y demás bebidas alcohólicas. Al principio parece que controlan la ansiedad, pero cuando cesan sus efectos ésta aumenta de hecho.

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Acelera y frena

• El ejercicio aeróbico es un gran alivio para la ansiedad. Una enérgica caminata de 30 minutos estimula la secreción de endorfinas, que bloquean el dolor y mejoran el humor.

• Mientras oras, poda tus rosales o mira a tu pez dorado, realiza algún tipo de actividad meditativa durante 15 minutos varias veces al día.

Prueba con un calmante natural de la ansiedad

• No esperes que el olor de la valeriana te agrade, pero si buscas con qué aplacar la ansiedad, olvídate del hedor. La investigación indica que los ingredientes activos de la valeriana se unen a los mismos receptores en el cerebro que resultan afectados por el diazepam, un fármaco que combate la ansiedad, mejor conocido como Valium. Toma 250 mg dos veces al día, y hasta 500 mg antes de acostarte.

• Cada día toma multivitaminas del complejo B. Los estudios indican que el complejo B es un reductor natural del estrés (por ejemplo, el organismo requiere vitamina B6 para elaborar serotonina). No ingerir suficientes vitaminas B puede contribuir a la ansiedad.

• El 5-hidroxitriptófano (5-HTP) puede reabastecer serotonina, sustancia del cerebro que aplaca la ansiedad. El 5-HTP de tu organismo proviene del aminoácido triptófano, pero también se encuentra en pequeñas cantidades en las semillas de una planta africana: Griffonia simplicifolia.

Los complementos de 5-HTP se elaboran con extractos de esa planta o se producen sintéticamente. Puedes adquirirlos por Internet o en tiendas de productos naturistas.

Toma 50 mg tres veces al día con sus alimentos, pero consulte a su médico si está tomando un antidepresivo por prescripción, como Prozac, Lustral o Seroxat, ya que estos fármacos también afectan a los receptores de la serotonina, y el efecto combinado podría ser peligroso. No conduzca ni haga trabajos peligrosos hasta saber cómo lo afecta el 5-HTP. En algunas personas causa somnolencia.

Ansiedad

La ansiedad prolongada y severa puede afectar gravemente tu salud física. Busca ayuda si estás ansioso la mayor parte del tiempo, si no puedes dormir ni concentrarte, si recurres al alcohol, a las drogas o a la comida para aplacar tu ansiedad, o si sientes que podrías lastimarte a ti mismo o a los demás. sVale la pena señalar que los síntomas de la ansiedad pueden imitar los de afecciones graves, como el hipertiroidismo, la hipoglucemia (azúcar baja en sangre) y un infarto, o bien, presentarse como efecto colateral de algunos medicamentos. Es aconsejable, pues, que comentes tus síntomas con un médico.

¿Ansiedad o ataques de pánico?

A diferencia de la preocupación habitual, los ataques de ansiedad ocurren de pronto y con intensidad abrumadora. El corazón comienza a acelerarse, se eleva la presión, respirar se dificulta, y la víctima puede experimentar mareo o desmayarse. Sus síntomas se confunden incluso con los de un infarto.

Es más probable sufrir un ataque de ansiedad tras un periodo de estrés extraordinario, como un fallecimiento o un divorcio. El mejor manejo es tomarlo por lo que es: un estado emocional inofensivo, aunque espantoso. Mantén la calma lo más que puedas, procura regularizar tu respiración (como se indicó antes), y deja que el ataque siga su curso.

 

Extraído del libro: “1001 remedios caseros”, Selecciones (2006)